


Intervención gráfico-escultórica en árboles caídos, para transformarlos en lápices de color gigantes olvidados en medio del bosque, en una relación dialéctica entre civilización y naturaleza, que nos invita a imaginar y recuperar la capacidad de asombro, creando de esta manera un marcador de lugar lúdico y vivenciable, que nos sirva de referente para ubicarnos en la indeterminación del bosque.
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